JENNY

My name is Jenny, I’m 27 years old and I work in Artesanías Candelaria. I was the youngest sister of seven siblings and the only one who studied. I was very aware of how fortunate I was to have had the opportunity to study. When I think about my childhood the best memories I have were when I was in school. My parents paid for my studies until sixth grade but after that, I worked to pay my education in middle school and high school. I dreamed of graduating but sadly I had to leave school in junior high.

At age 19 I had my first and only son. With my husband, we want to give him the opportunity to study so he doesn’t suffer what we did. I want him to have a chance to become someone important and that’s why I started to weave bracelets. When Wakami came to the community, most of the weavers’ husbands disliked that we worked and didn’t approve it. It was really hard and uncomfortable for us, but we didn’t stop and with time they became supportive.

With an income, I can stand up for myself, and now I feel that we have a voice. Ever since Wakami arrived the community includes women more. Wakami has changed the way we think about ourselves. As a woman, Wakami has helped me a lot. With a job, I am free.

Now I can do things that I couldn’t do before or that I was not allowed to. I feel courageous and capable because now I’m an independent woman.

Me llamo Jenny, tengo 27 años y trabajo en Artesanías Candelaria. En mi familia éramos 7 hermanos, yo era la más pequeña y fui la única que estudió. Siempre estuve muy consciente de lo afortunada que era al tener la oportunidad de estudiar Mis padres me pagaron los estudios hasta sexto primaria. En básicos y bachillerato yo trabajé para seguir estudiando. Soñaba con graduarme pero me quedé en 4to perito.

A los 19 años tuve mi hijo. Para mí el reto más grande de criar a un hijo es educarlo e inculcarle valores. Uno no quiere que los hijos sufran lo que uno sufrió. Quiero que él estudie para que tenga mejores posibilidades que nosotros. Por eso empecé a tejer pulseras. Aún así, cuando Wakami vino a la comunidad, la mayoría de esposos de las tejedoras eran muy machistas y no les gustaba que trabajáramos. Mi esposo era uno de ellos. Cuando empezamos a generar ingresos, me pude dar mi lugar y él me empezó a apoyar. La situación para todas nosotras ha cambiado bastante. La comunidad ahora incluye más a las mujeres.

Wakami ha cambiado la mentalidad de nosotras, de nuestras familias y un poco la de la comunidad. Wakami me ha ayudado bastante como mujer, me ha ayudado a sentirme libre y a sentir que puedo hacer cosas que antes no podía hacer o no me dejaban hacer. Me siento útil, con valor y siento que sí puedo. Ahora soy una mujer independiente.

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